Viajamos hasta la Isla de Tabarca, que se encuentra a 22 kilómetros de Alicante. Hablamos de la más grande y única isla habitada de la Comunidad Valenciana.

Apuntes históricos

Los primeros hallazgos de la isla datan del siglo III, que corresponden al tránsito de gente de finales de la época romana, pero no sería hasta el año 1770 cuando la isla empezó a ser colonizada y albergar civilización. No son pocas las historias que hablan también de piratas. A finales del siglo XVIII, para erradicar la piratería de Argel, los moradores de la isla, provenientes de Tabarka (Túnez) optaron por fortificar la isla, donde hoy todavía quedan vestigios de aquella hazaña, como las puertas de San Gabriel o la Torre de San José. Tunecinos, italianos y españoles han poblado la isla y conformado su historia a lo largo de los siglos.

Paraíso terrenal

Si algo caracterizada a Tabarca es su condición de isla idílica. La flora y la fauna fluyen con alegría entre sus aguas cristalinas. Se ha convertido, de forma merecida en punto de encuentro, para multitud de aficionados a los deportes marítimos, especialmente para buceadores que ven en Tabarca una opción para descubrir un mundo único y maravilloso a escasos 20 kilómetros de la costa levantina. Una especia de oasis del buceo en Alicante.

Cartografía para buceadores

En aguas interiores encontramos cuatro zonas para buceo bien diferenciadas.

La primera zona que nos encontramos es la denominada Escull Roig. Como su propio nombre indica es un escollo de color rojizo que cuenta con fondos de hasta 8 metros y que está poblado por la posidonia.

Otra zona muy codiciada por buceadores, sobre todo por aquellos que quieren iniciarse y recibir su bautismo, es el Islote de la Galera.

Pero sin lugar a dudas, la zona más bonita e interesante de Tabarca es la denominada El Escull Negre, con una dificulta media y que hará también las delicias de los aficionados al snorkel. En esta zona confluyen varios microhábitats marinos. Corva, mero, sargo, obladas, abadejos es la fauna que nos vamos a encontrar dispersa por la zona. Por otro lado podremos disfrutar de las algas rojas calcificadas, tan espectaculares e interesantes.

La zona cuatro, que también reviste de interés, es un lecho fangoso donde podremos observar los restos de dos barcos de madera hundidos, alrededores de los cuales se ha formado un arrecife artificial de lo más variopinto.

Ya seas un experto consagrado, un aficionado habitual o un primerizo en esto del buceo, en Tabarca encontrarás un sinfín de excusas para bajar al fondo marina y disfrutar de sus maravillas.